Esta noche era nuestro viaje a Colombia, los únicos que se quedan era Roland y Aníbal. Estoy en la habitación de mi hijo Demetrio, mi hijo parece un bombillo de luz amarilla encendido, la verdad era que de Lupe no sacaron nada, son dignos hijos de este pechito.
—¡Papa ashi no!
Contó otra retahíla que solo mandraque y la madre le entiende, pero deduzco que al meter el carrito por este lado en su cabeza estaba prohibido. Miré a mi retoño hacer caras de frustrado, ya que al parecer hice trampa.
Es