Sin duda algo pasa, todos soltaron una carcajada, miré a Vero y afirmó. Hay mi querida cebollita, no tienes idea de lo que esta pequeña te la va a montar. Quiero que me digas a quien enterramos. Dios, quien sabe a qué huesos le estamos rezando, conociéndolos hasta le llevamos flores a los restos de una vaca.
Clari salía de la habitación de Shirly y era evidente que la encontró llorando, Carlina, Arinka y Patricia eran las meseras. Yo no he hecho nada, la verdad no me siento nada bien, Gladis me