—¡Espera ahí! Quita esos pensamientos Luisa. Que uno esté molesto puede que le interese, pero que Miguel, Simón, Roland y Arnold hasta el momento lo estén no es normal. Acabo de presenciar el reclamo de Arnold a Lupe, le decía que no estemos aconsejando a Shirly a que busque marido. Perdóname, pero nuestros maridos no dan puntada sin dedal, esto no es normal. —dije mirando a la detective. Lo hicimos por un rato.
—Ustedes creen… —miré a Diana quien habló.
—No digamos nada hasta no estar seguras.