Miré a Daniel.
—En Aníbal. —Ellos comprendieron—. En nuestros hijos, en mi mujer, en los proyectos que tenemos, en las empresas. Estaba pensando en todo.
—Las empresas están cubiertas, todo marcha bien. —miré a Rata.
—Llámate a Zombi, dile que viaje lo más pronto posible. —Él y Arinka se radicaron en Colombia y trabajan para nosotros en el consorcio.
—Si señor.
—Muchachos, yo quiero ir a calentarme las bolas con mi mujer, nos vemos a las nueve, y estén con los ánimos dispuestos a trabajar. —dij