—Se dice gracias. Vamos. —negué.
—Has guardia. —Me acerqué al tipo—. No hay tiempo y sé que tú solo trabajas para ellos.
—Vete a la mierda.
—Hacemos esto fácil o difícil. ¿Tienes familia? —El tipo con su rostro de dolor afirmó—. ¿Los tienes protegidos? ¿Te pago para que me des el lugar donde tienen a Arnold? Y tu familia no sufrirá económicamente.
—¿Cómo sé que cumples?
—A diferencia de tu jefe, nosotros cumplimos lo que decimos. —Le mostré el monto—. Dame una cuenta y transfiero este valor una