—Patrón, esto de convertirse en héroes no se siente nada mal, espero que estos actos resten a mi larga lista de errores.
—Míralos como entrenamientos para lo que sea que el señor Dios nos necesite.
—En todo caso, se siente la verga hacer el bien.
—¡Papi!
En ese instante miré hacia el llamado, me sorprendió ver a Dante corriendo y sonriente hacia mí, más atrás venía Enrique. Pero, ¡qué carajos!
» Papi, papi, papi.
—¿Papá?
Los brazos de Enrique también pedían que lo cargara, estaban sudados y se