Tenía a Verónica de la cintura mientras ella seguía gritando el nombre de Roland y en este momento lo mejor es dejarlo solo, y si estás cerca debes mantenerte en silencio, de lo contrario te aniquila. Debo reconocer que la actitud de él me sorprendió, en otros tiempos habría matado a todo el mundo.
—Debo llamarlo. —Se soltó de mi agarre y corrió a buscar su celular, pero Miguel se lo quitó—. ¡Necesito hablar con él! Pedirle perdón.
—El patrón ahora lo que necesita es pasar la rabia. —Le dijo M