Estas mujeres, aunque mayores que yo, se han portado como unas verdaderas amigas. Mi corazón va a mil, llamaron abordar, cuando el avión despegó supe que ya no hay vuelta atrás, ahora a enfrentar al cobarde de «mi no sé qué tenemos», lo cierto era que aclararemos nuestra situación.
Shirly me había enviado la dirección de la oficina y llegué en un taxi, me había soltado el cabello como a él le gusta, todas las manos me sudan, los nervios los tengo a flor de piel. Era tremendo edificio de ocho pi