Mi celular sonó muy temprano. Estos dos días de luna de miel ha sido eso, una verdadera luna de miel, conociendo este bello país y su alegre colorido, la piel bronceada me queda muy bien —la mano de mi marido acunaba mi seno, ya es su costumbre.
Volvió a sonar el celular y escuché el gruñido de Roland en mi espalda, me hizo reír, no creo que tengamos más de tres horas de habernos dormido, las deliciosas sesiones de sexo impartidas por mi marido nos tienen ocupados la mayor parte del tiempo cuan