Mundo ficciónIniciar sesiónNo sé que tanto hace mi esposa allá adentro, pero ya ha pasado más de treinta minutos y aún no sale del baño; hasta la sangre se me enfrió de tanto esperar. Quito los zapatos y el pantalón, me levanto de la cama y sirvo una copa de vino. Echo un vistazo rápido a la puerta y me acerco sigilosamente a ella.
— Sofi, mi amor. ¿Estás bien? — pregunto, jugando con la copa de vino en mis manos.






