SOFIA.
Al contemplar a mi esposo y a mis hijos mientras juegan en el patio, llega a mi mente como una pequeña petición resultó convirtiéndose en un gran amor. Que tras toda adversidad logramos salir victoriosos de cada obstáculo que se nos atravesó en la vida. Y es que quién diría que mi jefe, el hombre serio, frío, cruel y sumamente sensual; terminaría siendo mi esposo y padre de