—Puede retirarse —asintió con la cabeza y la mujer casi tan asustada y como no… si con ese rostro.
— ¡Ya escuchaste lo que dije… No! —camina con una sonrisa juguetona de lado que hace verlo más atractivo.
— ¡No estás jugando!
—Como jugaría con los sentimientos de una lindura como tú.
—Y…
—Mamá está encantada con la noticia —me toma de la cintura y con suavidad me acerca de nuevo hasta estrecharme a su cuerpo.
—Ella te ama… aunque no tanto como yo. —escucho decirle que me “ama” y mi corazón se s