Los siguientes días fueron los mejores de mi vida, entre Helena y yo todo anda de maravilla, la admiro tanto es dulce, atenta y simplemente lo mejor que me pudo pasar. Despierto temprano ese domingo, son casi las cinco de la mañana creo que me dio algo de jaqueca, me pongo en pie para ir con ella… sé que no debería pero… ¡solo contente Dorian! piensa la voz en mi cabeza. Toco la puerta de su habitación y no sé si hice bien además estará dormida, me quedo parado un rato esperando una respuesta d