Mundo ficciónIniciar sesiónEl agua que bajaba por su garganta era un reconfortante e inquietante recordatorio de que seguía con vida; y tan contradictorio como eso era, el anhelo y el dolor despertaron en Celeste al ver el rostro de Miguel Ángel. Aquel era el rostro de un ángel.
Estaba de pie al lado de una mesa pequeña llena de dagas, agujas y cinceles de plata. Miguel Ángel coloco la botella de agua en la mesa, agonizantemente fuera del alcance de Celeste; ella seguía







