Mundo ficciónIniciar sesiónLa cabeza le latía como un segundo corazón y solo podía abrir los ojos por periodos cortos de tiempo. Sus ojos bajaron a sus manos. La sangre había cubierto de negro la dorada pulsera de la Reina de Reyes. La mano derecha le ardía, estaba segura de que le dolía menos si se la hubiera amputado.
Los trapos que la cubrían estaban rígidos, el agua salina se había secado al igual que la sangre negra.
«No te torturar







