Desperté y estaba encerrado nuevamente, atada de pies y manos a una vieja silla negra gastada ,con ligeras y casi imperceptibles manchas de sangre por todas partes y un trozo de cinta cubriendo mi boca impidiéndome expresar palabra alguna.
La habitación estaba escasamente iluminada por un bombillo que colgaba desde el techo en el centro de la misma, llena de telas de araña y escremento de moscas.
No había ventanas ,ni siquiera un pequeño agujero en la pared que nos pudiera decir si era de día o