De abogado y maestro de jardín de infantes.
Vaya, la vida es una mierda, aunque creo que exagero un poco, bueno, en realidad no. Todo fue su culpa porque, por supuesto, él se cree dueño del mundo y no, maldita sea, no lo es. Sin embargo, a pesar de su ego, él puede ser ese tipo de persona empalagosa y bastante atenta, cuando quiere.
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El día comenzó como cualquier otro, ambos nos sumergimos en una rutina pacífica y eso está bien. Los día hábiles son ajetreados, cada quien sumido en alistarse para arrancar una jornada laboral de ocho ho