Comenzar otra vez.
Un mes después.
Refunfuñó algo por lo bajo mientras se dirigía a la oficina de su jefe. Estaba seguro de que no lo mandó a llamar para felicitarlo por su trabajo, mucho menos para otorgarle un aumento de sueldo. Otra sarta de improperios soltó por lo bajo y dio dos golpes a la puerta. No esperó más de cinco segundo cuando esta se abrió. Se preparó mentalmente para lo que fuese que le diría y por el rostro de su jefe, intuyó que no era en lo absoluto nada bueno.
—Siéntate, Alex —Asintió y ocupó