'¡No me odies!'.
“¡Nolan!”.
Una voz lo arrastró fuera de este confuso subconsciente y lo devolvió a la realidad, en la que vio lentamente a la persona que tenía delante. No era la Zee llena de odio, sino la Zee que lo amaba y estaba preocupada por él.
Maisie le puso las manos en su rostro frío y se apoyó en él. “¿Estás bien, Nolan? Me estás asustando”.
Nolan la atrajo hacia sus brazos. Sus dedos que sujetaban los hombros de ella se tensaron, sintiendo su calidez, aquella calidez que realment