Los ojos de la mujer se posaron sobre la cortina. Podía ver una silueta que se movía tras la tela. "Joaqin expresó su deseo de desposar a la Señorita Serrano con usted".
La silueta del interior se congeló, con el peine aún enredado en el cabello negro y liso. Una carcajada sonó repentinamente del otro lado de las cortinas. "Oh, Joaqin tiene un sentido del humor tan enfermizo. Imagínate, pedirme que me case con un chimpancé que grazna".
La mujer miró al suelo. "El Señor Southern se negó".
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