Daisie sintió que no era lo suficientemente fuerte porque a él le resultaba muy fácil jugar con ella.
"¿Quieres verme?".
"Ya no vivo en el dormitorio".
"Lo sé”.
Daisie se rio entre dientes. "¿Cómo lo sabes?".
Nollace se rio. "Porque estoy abajo".
Daisie miró por la ventana y vio un coche estacionado cerca con la ventana hasta la mitad. Inmediatamente reconoció un rostro familiar.
El sol de la tarde brillaba en el horizonte y bañaba el cielo del oeste.
Daisie salió a la calle con un vesti