Miles y miles de fanáticos y seguidores se amontonaron entonces, en los jardines de mi hotel, esperando las primeras palabras como mandatario de Mario. Improvisamos un balcón en el mismo segundo piso de mi hotel y salimos juntos, con los brazos en alto, sonriendo, tomados de las manos y eso fue un estallido de emociones de tal magnitud, igual a un terremoto de diez grados Richter.
Truddle dijo que cumpliría cabalmente con todas sus promesas que ofreció en campaña, que iniciaría una guerra