Fui temprano a votar y cumplir con mi deber ciudadano. Cuando llegué al centro de votación, habían larguísimas colas y apenas me reconocieron, los electores empezaron a vivar mi nombre y dar hurras. Ni siquiera hice la fila. Me permitieron pasar y sufragar, casi al instante. Yo saludaba a todos, me tomaban selfies y les prometía muchas obras en bien de la comunidad y los más necesitados.
Luego acompañé a Truddle a su mesa de votación. Eso también fue apoteósico. Mario fue vivado y ovacion