Ni recuerdo a qué hora me dormí, lo que sí que me quedé en mi cama tres días seguidos, je je je. Cuando al fin desperté tenía mil mensajes en mi móvil.
-La han estado llamando constantemente, señora Monroe-, me dijo Rebeca, mi secretaria personal.
-Ay, ¿algo importante?-, me estiré como una gatita luego de haber recuperado fuerzas por los estragos de la fiesta celebrando el título de Cándido.
-Lo de siempre, señora Monroe, contratos-, Rebeca era mi brazo derecho en todo. Me alcanzó mi