Mi romance con Warren se acentuó, pero también se hizo evidente que Moe, en efecto, tenía un comportamiento extraño y oscuro. Cuando estábamos paseando por el parque, junto a las olas, mirando tiendas, disfrutando una cena o en el cine, Moe recibía siempre llamadas inoportunas de sujetos que se identificaban con sobrenombres.
-¿Qué hay "Aguja"?-
-¿Qué ocurre "Gorila"?-
-¿De qué te has enterado "Salamandra"?-
-Hazlo, "Tuerca", tienes mi permiso-
-No quiero más a "Bellaco", ya sa