—De acuerdo.
Al cabo de un tiempo, ambos salieron del hotel y se dirigieron a la base de la Orden del Dragón Celestial.
En ese momento, en la entrada de la base se extendía una larga fila de autos, de la que descendían figuras importantes, todos esperando su turno para ser inspeccionados.
Celeste, llevando a Juan de la mano, estaba a punto de entrar cuando una voz firme se escuchó desde la fila: —¿Celeste?
—¿Abuela? —Celeste miró hacia donde estaba la abuela Abarca.
La abuela Abarca echó una rá