La oferta repentina hizo que la atmósfera vibrante del lugar se enfriara de inmediato.
En ese instante, todos se quedaron estupefactos, pensando que habían oído mal.
¿Alguien había ofertado un dólar?
¿Quién era realmente tan osado para causar problemas en la subasta de los Pérez?
En un abrir y cerrar de ojos, todas las miradas se dirigieron directo hacia la fuente de la voz.
Incluso Marta no fue la excepción.
Entre todas esas miradas, se encontraba preciso un hombre con una máscara de bronce, se