El Rey del Fuego casi no pudo contener su sorpresa cuando reconoció a Juan entre la multitud. ¡Era imposible no recordarlo!
¿Cómo podría estar él aquí?
Jamás olvidaría el día en que él y los otros tres comandantes habían sido brutalmente golpeados por Juan, dejándolos a todos con el rostro lleno de moretones y humillados.
Mientras esos recuerdos pasaban de forma fugaz por su mente, Juan avanzó lentamente entre la multitud. Los miembros de la familia Abarca lo miraban con malicia, anticipando