—¿Cómo te has atrevido a aceptar tan fácilmente? ¿Ese muchacho realmente vale tanto para ti como para tomar esa decisión? —La abuela Abarca no pudo ocultar su asombro.
Después de todo, había intentado de muchas formas presionar a Celeste para que aceptara casarse con Benigno, pero siempre se había negado rotundamente.
Sin embargo, ahora, frente a la posibilidad de salvar a un hermano que ni siquiera compartía su sangre, Celeste no había dudado ni por un segundo en aceptar ser la concubina de Ben