Al terminar de hablar, una poderosa e invisible aura de intimidación emanó del cuerpo de Juan, dejando a los miembros de la familia Abarca sin palabras, demasiado sorprendidos como para atreverse a responder.
Celeste, mordiéndose el labio, finalmente respiró hondo y dijo: —Juan, está bien, no sigas. Al fin y al cabo, ellos siguen siendo aún mi familia.
—Aunque no me hayan tratado bien, no puedo ser injusta con ellos, —añadió con un tono de voz tranquila.
Al escuchar esas palabras, los miembros d