Al ver aquella escena, se escucharon exclamaciones por toda la orilla.
—¡Dios mío, este joven también es un maestro!
—Sí, todos estábamos equivocados. Pensábamos que solo era una persona común.
—¡Parece que realmente es el señor González!
—¡Quién lo hubiera imaginado! ¡El famoso señor González de Crestavalle es tan joven!
Todos estaban asombrados, mirando a Juan de pie sobre la superficie del lago, con sus cabezas llenas de total confusión y asombro.
Los que estaban cerca de Tiberio, como Anabel