—¡Salvador, te he estado esperando por muchísimo tiempo, finalmente has llegado!
Al escuchar esta voz inesperada, todos los turistas alrededor del Lago Espejo voltearon asombrados hacia el dueño de esa voz.
Sin embargo, al ver que Juan no era más que un joven, todos se quedaron boquiabiertos.
¿Este muchacho es el señor González?
Esto no podía ser.
Una persona que merecía la atención de Salvador seguro tendría una edad similar a la de él.
Pero Juan apenas aparentaba unos veinte años, tan juvenil