—No tenemos miedo alguno.
El hombre que se encontraba al frente sonrió de manera feroz: —Señor, todos nosotros fuimos abandonados por nuestros padres cuando éramos niños. Entre nosotros hay retardados, cojos y ciegos.
—Somos como basura que no debió haber venido al mundo, desechados por este mundo tan cruel desde el momento exacto en que nacimos.
—Fue tu maestro quien nos acogió y también quien nos curó, dándonos una razón para vivir con dignidad.
—Nuestras vidas pertenecen a ustedes, a ti y a t