Comenzó a caer una fina lluvia desde el cielo.
En el sitio del antiguo Ángel Guardián.
Una mujer vestida con un atuendo negro bastante ajustado sostenía un paraguas con una mano, permaneciendo de pie detrás de Celeste.
—Queridos amigos de la infancia, abuelo director, abran muy bien los ojos y observen en detalle. ¡Hoy ha llegado el fin para los Ortiz!
La mirada de Celeste recorrió rápidamente el suelo, y en su mente surgieron varias imágenes del pasado.
Aunque habían pasado doce años, cada vez