Basilia sacó los documentos que ya tenía preparados y, con gran paciencia, le dijo: —Juan, por favor revise estos acuerdos en detalle. Si está de acuerdo y no encuentra ningún problema, solo tendrá que firmar y ponerle su huella, además de entregarme su certificado de matrimonio.
—No es necesario revisarlos.
Juan lo negó todo con la cabeza y, sin dudarlo ni un instante, firmó los documentos y estampó de inmediato su huella.
Una vez terminado todo el trámite, se levantó y se fue sin decir ni una