—¿Quién es acaso tu señora? —Juan dijo.
—Lo sabrá cuando llegue— respondió evasivamente la mujer.
Juan miró a su alrededor y, de repente, dijo: —¿Y si no voy?
En ese mismo instante, más de una docena de figuras enmascaradas aparecieron a su alrededor, todas con pistolas apuntando directamente a Juan.
—¿Qué pasa? ¿Van a secuestrarme? —Juan, con las manos en la espalda, se mantuvo con indiferencia.
La mujer gritó con gran furia: —¡Malditos! ¿Cómo se atreven a comportarse de esta manera frente a J