Juan no pudo contenerse en ese momento y soltó otra carcajada mientras Fermín seguía muy ansioso hablando.
Antes de que Fermín pudiera reaccionar, Juan, tratando de contener su risa, dijo: —Lo siento mucho, no quería interrumpirte, pero realmente no pude evitarlo.
—¡Chico, en verdad ya me colmaste la paciencia! —Fermín exclamó con el rostro contorsionado de ira.
—Tengo que corregirte en algunas cosas.
Juan, sin poder evitar una sonrisa irónica, dijo: —Primero, en la casa del presidente no hay di