—Santiago, no te preocupes, nadie lo contará. Puedes hablar con absoluta confianza, aseguró David, golpeándose con fuerza el pecho.
Todos aceptaron con entusiasmo.
Fermín, viendo esto, aclaró su garganta y comenzó: —Conocí al presidente hace medio mes. En ese preciso momento, él acababa de tomar el control de la empresa y estaba bastante perdido. Me invitó a beber para pedir mi consejo.
—Al principio, no quería ir, pero no pude resistir la insistente invitación del presidente.
Dicho esto, miró a