Juan se encogió de hombros, y sin ganas de hablar más con ellos, se dirigió directamente al interior de la empresa.
Justo en ese momento, recibió una llamada de Isidora: —¿Juan, ya llegaste a la empresa?
—Sí, ¿por qué? —preguntó Juan.
Isidora fue directa al grano: —Verás, la empresa ha encontrado unos candidatos muy adecuados para ocupar los puestos de tu chofer y secretaria. ¿Te gustaría entrevistarlos personalmente?
Juan estuvo a punto de decir que dejaría la decisión en sus manos, pero de rep