Mientras todos se preguntaban por qué no había movimiento afuera, vieron a Amadeo entrar apresurado al salón.
—Ha llegado, Amadeo ha llegado.
—Vino a arrestarlo personalmente. Ahora veremos qué hace Juan.
Al ver esto, todos sonrieron alegres, anticipando el destino de Juan.
Eloy se levantó muy atento para recibir a Amadeo, tratando de agradarle:
—Amadeo, vienes a arrestar a alguien, ¿verdad?
Se giró y señaló a Juan, que seguía cortándose muy tranquilo las uñas.
—Este es el chico que golpeó a Pas