¡Qué descarado!
¿Cómo se atreve a decirme que entre a verlo?
Incluso alguien tan astuto como Amadeo no pudo evitar enfadarse en ese momento.
Él, siendo el jefe de la policía de Crestavalle, ¿cuándo había tenido que presentarse ante un joven insolente?
Pero pronto su atención se centró con admiración en la placa azul que tenía delante.
La placa azul era del tamaño de una palma, con un delicado diseño grabado de nueve dragones, emanando una sensación de gran dignidad.
Amadeo la observó detenidamen