En ese momento, se escuchó una voz autoritaria proveniente del fondo de la multitud: —Diego, ¿por qué te molestaste en hacer todo esto?
La multitud se apartó al instante, y un hombre de mediana edad con rostro cuadrado, vestido con uniforme y con una expresión bastante severa, avanzó a grandes pasos.
¡El Juez del Infierno!
Al verlo, muchos de los presentes asombrados cambiaron de expresión.
Era Amadeo, el jefe de policía de Crestavalle.
La razón por la que todos le temían no era su cargo, sino p