Al escuchar el alboroto de afuera, todos los miembros de los Ares se sorprendieron.
No podían creer que la familia Ortiz se moviera tan rápido y que incluso amenazara con destruir por completo a los Ares.
Todas las miradas se posaron en Juan, como esperando ver su reacción.
Sin embargo, Juan permanecía sentado con una expresión demasiado tranquila, como si no le importara en lo absoluto.
Diego entrecerró los ojos, se levantó y le dijo a Juan: —Juan no te preocupes, quédate aquí, voy a ver qué su