Al regresar a las Mansiones de Ensueño, Juan se duchó y luego se sentó con las piernas cruzadas, practicando la técnica que el jefe le había pasado,
—El Secreto del Sol Celestial de los Nueve Cielos.
La maravilla de esta técnica radicaba en su capacidad para absorber la energía espiritual del cielo y la tierra para fortalecer el propio cuerpo. Con los ojos cerrados y la mente concentrada, sintió cómo un flujo invisible de energía surgía de todas direcciones de la mansión y penetraba en su cuerp