Al escuchar la situación peligrosa, Arsenio no pudo evitar gritar con urgencia:
—¡Caridad, ayúdanos! Si no te unes, ninguno de nosotros saldrá vivo de esto.
Sabía que si Ildefonso, el heredero de la familia Ares, caía, los que quedaban —dos en la octava capa del Poderoso Marqués Guerrero y él mismo— no tendrían ninguna posibilidad contra Juan.
Caridad, viendo la gravedad de la situación, decidió unirse al instante al combate. Una luz roja, envuelta en energía hipnótica y misteriosa, emergió de s