Para Juan, este día estaba lleno de sorpresas inesperadas, y los eventos seguían acumulándose uno tras otro.
Sin otra opción, decidió sentarse despreocupado con las piernas cruzadas y comenzar a meditar para recuperar su energía vital. Sin embargo, aunque el suelo estaba cubierto con las mejores piedras espirituales, parecía que en ese momento algo bloqueaba la absorción de energía. Por más que lo intentara, no lograba extraer ni un ápice de poder de ellas.
La situación se complicaba aún más deb