—Conozco a uno de ellos, Caridad, del Templo de la Magia Oscura. Al otro no lo he visto nunca —dijo Arsenio sin rodeos, pensando que ocultarlo no tenía sentido alguno; tarde o temprano todos sabrían quiénes eran.
—¿Caridad? Así que es ella… —respondió Ildefonso con una sonrisa enigmática, como si supiera algo que los demás no.
Arsenio mostró una expresión similar, lo que incrementó aún más la curiosidad de Juan. Observando sus asombrados rostros, empezó a preguntarse qué tan famosa podría ser es