—¿Yo? Nunca dije que iba a cedértelo,— Marta respondió con una sonrisa juguetona.
—¿Entonces a qué te refieres? —preguntó Patricia, incapaz de ocultar su curiosidad.
—¿De verdad pensaste que eras la única que sentía algo por Juan? Pues te equivocas. No solo tú y yo, tengo seis hermanas mayores, y todas nos pusimos de acuerdo desde pequeñas: todas seremos esposas de Juan.
Al escuchar eso, Patricia quedó completamente asombrada.
—¿Siete mujeres compartiendo el mismo marido? ¡Eso es impensable! Pro