Juan jamás imaginó que Patricia, frente a él, fuera capaz de expresar palabras tan directas y arriesgadas.
Mientras aún organizaba sus pensamientos para responder, Patricia dio un paso adelante. Se le acercó lentamente, y mientras avanzaba, comenzó a despojarse de su ropa, dejando caer así cada prenda al suelo.
—¡Patricia, no hagas esto!— pronuncio Juan, apresurándose a recoger las prendas y colocándoselas de nuevo sobre los hombros.
—¿Te doy asco?— preguntó Patricia, su rostro completamente son