—¡Esto no puede ser!
—¿Cómo es posible?
—¿Qué nivel de cultivo tienes?
Los discípulos de la Secta de la Medicina, al sentir la aterradora presión, se quedaron sorprendidos.
Olegario, en ese momento, tampoco se atrevió a moverse, mirando con pavor la figura imponente de Juan, aún sintiendo esa inmensa fuerza, aunque Juan ya estuviera de espaldas a él.
—¿Habéis venido aquí por indicación de ese tal Abundio? —preguntó Juan con indiferencia, mirando de reojo a los presentes.
—No, no es eso. Solo que